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Cuantos más años pasan, nuestro cuerpo sufre cambios, tanto físicos como mentales, sin embargo, los límites de dichos cambios nos los ponemos nosotros mismos. Cada día conocemos nuevos y más casos de personas mayores que, obviando su avanzada edad, no dudan en superarse día tras día, demostrando así que existe un envejecimiento activo en la población y convirtiéndose en verdaderos ejemplos a seguir.

Hace poco conocíamos el caso de las San Diego Splash, un equipo de baloncesto de EEUU en el que todas sus jugadoras tienen más de 80 años. En la liga recreativa femenina no hay persona que no les conozca, ya que las dos mayores miembros del grupo tienen  91 años y siguen tirando a canasta como cuando tenían 60 años menos. Según cuentan, el deporte les ayuda a mantenerse en forma, pasan unos ratos estupendos junto con sus compañeras de equipo, conocen a gente nueva en todos los partidos y además, les motiva el hecho de que puedan vencer a rivales más jóvenes que ellas. Algunas de las miembros del equipo, no habían jugado nunca a baloncesto, incluso una de ellas empezó a familiarizarse con este deporte cuando tenía 78 años. De lo que no hay duda es de que este equipo seguirá dando mucho que hablar en el mundo del deporte.

Y siguiendo con el deporte, encontramos a Hugo Antonio Delgado Flores, un hombre peruano de 91 años que además de dedicarse al atletismo de forma activa, es el hombre más rápido del mundo en la categoría de 90 a 94 años en atletismo. Esta no es su primera victoria, anteriormente ya había ganado varias medallas de oro en distintas competiciones, superando a personas mayores de todo el mundo. Su historia es absolutamente de superación personal, Hugo llevaba una vida de excesos y mala alimentación, según cuenta fumaba mucho, hasta que un día tomó la decisión de cambiar sus rutinas y de dejar de fumar. Empezó a practicar deporte y a comer de forma sana y equilibrada, hasta que este estilo de vida le enganchó tanto que empezó a competir profesionalmente. Este hombre nos demuestra que nunca es tarde para cambiar el rumbo de tu vida sea a la edad que sea.

Un profesor del Instituto Politécnico Nacional de México celebró su centenario haciendo lo que más le gustaba y a lo que dedicó toda su vida: dar clases. Manuel Rodríguez Alanís se despertaba cada mañana, con ya 100 años, para ir al centro de estudios donde trabajaba como profesor, falleció hace 3 años y sus alumnos todavía le recuerdan con absoluto respeto y solemnidad. Jamás ningún alumno hubiera dicho que su profesor rondaba la centena, ya que su actividad física y mental le permitía asistir todos los días a formar a sus alumnos, sin usar ni tan siquiera su bastón. No solamente dedicó su vida entera a la docencia si no que incluso publicó dos libros y fue decano del centro de estudios. Manuel ha demostrado que cuando encuentras lo que realmente te hace feliz, no existe un límite para dejar de disfrutar de ello.

Nuestro último ejemplo de envejecimiento activo se llama Montse Mechó y aunque descubrió su gran pasión ya con 49 años, no ha dejado de hacer lo que más le gusta, saltar en paracaídas. Su vida no fue fácil, perdió a un hijo y se separó de su marido, así que decidió que darle un giro a su vida era lo que más le convenía. Ha competido en campeonatos de paracaidismo alrededor del mundo y todo eso sin contar con que su pensión no era muy elevada, también ha realizado diversos campeonatos de natación. Asegura que el deporte le ha ayudado a superar todos los baches en su vida, mentales y sobretodo físicos, ya que con 83 años celebró su cumpleaños realizando un salto en paracaídas. Hoy en día confiesa que ya no puede realizar tantos saltos al año como le gustaría, pero su actitud y ganas de seguir disfrutando son todo un ejemplo a seguir para muchos de nuestros mayores.