Al llegar a la vejez, el ser humano nota cómo el paso de la edad afecta no sólo a la cantidad de experiencias, recuerdos y momentos vividos, sino también al número de impedimentos que alteran su día a día. Es por eso por lo que su cuidado, llegada la tercera edad, debería ser una de las principales obligaciones de nuestra sociedad. No obstante, a día de hoy, son muchos los ancianos que viven en soledad o fallecen en sus hogares sin haber recibido ningún tipo de cuidado.

Con motivo de esta triste situación, nuestros mayores han de estar más atendidos que nunca. Así pues, independientemente de que se contrate a una empresa de cuidadores a domicilio para asegurarnos de su correcto cuidado, hay que cerciorarse de que están bien y no necesitan ningún otro tipo de atención, lo cual pasa por valorar los siguientes apartados:

Las personas mayores tienen que tener un hogar adaptado

Ya sea por cuestiones de movilidad u otros impedimentos que pueda generar alguna enfermedad, se recomienda adaptar el hogar al anciano. Así, para que se desenvuelva sin peligros ni barreras, hay que dejar a su alcance todo aquello que necesite a diario para que no se suba a banquetas de gran altura; optar por instalar duchas en vez de bañeras resbaladizas; y proporcionarles un teléfono que puedan usar en caso de emergencia.

Control de alimentación y medicamentos de nuestros ancianos

Una dieta equilibrada, variada y controlada hará que la persona mayor cuente con los nutrientes básicos para continuar con energía y vivir sin agotamiento día a día. Con ella se reducirán las posibilidades de que muchas enfermedades se vean agravadas o surjan en consecuencia de ello. Además, compaginar este control alimenticio con los medicamentos que ingiere (si los toma, cuándo y qué efectos le están generando) ayudará a que su salud sea todo lo óptima posible.

Ejercicio y vida activa

Envejecer de forma activa puede librarles de padecer múltiples enfermedades. Por ello, ya no sólo se les tiene que animar a practicar deporte por sus beneficios (evita el sobrepeso, reduce el riesgo de padecer patologías como la diabetes, la hipertensión y otras neurodegenerativas, y mejora la autoestima), sino que también acudir a espacios para mayores donde realizar actividades lúdicas puede ser una buena forma de relacionarse y asegurar su bienestar.

La higiene y limpieza en la tercera edad

Las partículas de polvo y suciedad acumuladas en el hogar pueden perjudicar seriamente la salud de nuestros mayores, sobre todo si la persona es alérgica o posee ciertos problemas respiratorios. De la misma forma, los virus y bacterias que no son eliminados con una ducha diaria y un rutinario aseo pueden acarrear enfermedades.

Compañía y empatia: la importancia de un cuidador de mayores

Que el anciano no se sienta solo y padezca soledad, sino en compañía y querido, es uno de los puntos fundamentales. En este caso, un cuidador a domicilio puede ser la clave. Un profesional que pueda velar por su seguridad, su alimentación, su sociabilización y su higiene, y así ayudarnos a mantener su calidad de vida.